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    ¡Hablemos de la belleza integral!

    Muchas veces creemos que el significado de “belleza” hace enfoque solamente en la parte física. Y es comprensible, pues es un término que tiende a confundirnos.

    Sin embargo, es muy importante saber marcar la diferencia entre cada tipo de belleza que se pone de manifiesto en nosotros como seres vivientes, ya que, al fusionarlas, nos convertimos en personas únicas y formidables.

    Ahora bien… La belleza es vida, y la vida es creación, es movimiento, es transformación, y es evolución. Y si no estamos evolucionando, es porque no nos estamos moviendo y no nos estamos transformando, por ende, eso no es vida.

    Incluso, los seres vivos, para alcanzar su estado máximo de belleza, requieren de ese proceso de crecimiento y transformación que estoy mencionando, pero de un conjunto de elementos en su existencia.

    Por consiguiente, la belleza del ser humano es un proceso al cual yo llamo “integral”, pues este busca cubrir al hombre en sus distintas dimensiones o áreas: la física, la mental, la emocional y la espiritual.

    Y para llegar a este resultado, es decir, a este estado absoluto de belleza, debemos de trabajar en nuestra mejor versión, siendo cada día que pasa, mejores seres humanos y ejercitando estas cuatro dimensiones con los hábitos y costumbres adecuadas.

    Y atendiendo estas cuatro áreas con la misma importancia, logramos un equilibrio en nuestra vida que nos hace sentir (y nos permite vivir) en paz, armonía y plenitud.

    Esto luego nos conlleva a la felicidad, estado que, a su vez, proyectamos al exterior respaldándonos en una belleza a su máximo esplendor. Recuerda que siempre reflejamos lo que somos, pues la verdadera belleza es aquella que nada ni nadie te puede quitar, y que esta es una actitud y un estilo de vida que viene desde adentro.

    No olvides que ¡la belleza no es parecer, es ser…!