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    No confundas “amor propio” con “vanidad”

    Como todos lo saben, desde hace un tiempo yo me declaré defensora y fiel practicante del amor propio. Y me gusta que, así como yo, todas las mujeres del mundo lo consideren un estilo de vida y lo hagan parte del día a día.

    También los hombres, ¿por qué no?

    Sin embargo, debemos tener el cuidado de no confundir “amor propio” con “vanidad”. De hecho, comenté un punto bastante similar hace poco en uno de mis blogs anteriores… Amor propio no significa sentirnos más que los demás, así como tampoco nos da el derecho de pisotear a nadie.

    Ahora, ¿qué es la vanidad?

    El orgullo y la satisfacción excesiva que sentimos por nuestros propios méritos y la necesidad exagerada de recibir créditos y reconocimientos a diario por parte de nuestro entorno, es lo que nos convierte en personas vanidosas.

    Es decir, no es meramente un amor propio que nos permite querernos y aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y defectos, sean pocos o sean miles…. Sino, cuestión de “yoísmo”, del cual también ya te he hablado.

    Entonces, importante es tener en cuenta que no es lo mismo vivir en armonía con nosotros mismos, con lo que tenemos y con lo que logramos, que ser esclavos de nuestro ego y creer que somos dueños del mundo, o bien, que la Tierra gira alrededor de nosotros.

    ¡He allí la diferencia!

    Así que ¡cuidado con confusiones!

    Amémonos, pero no nos convirtamos en seres egoístas…