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    ¿Por qué decides operarte?

    Muchas veces me toca hablar acerca de cuál es la razón (o las razones) por la(s) cual(es) las mujeres de hoy en día deciden operarse.

    Y es allí donde les doy soltura a mis ideas y explico qué es lo que realmente pienso y opino al respecto. 

    Ahora bien… Existen muchas vertientes, pero las más comunes, son dos:

    Por voluntad propia (para sentirse bien con ellas mismas)

    No saben lo mucho que me contenta cuando recibo mujeres que quieren cambiar sus vidas para sentirse bien con ellas mismas, pues más allá del ámbito estético, que también es primordial, acuden a mí con la finalidad de lograr su satisfacción personal.

    Por presión social

    Este es el punto que da mucho de que hablar…

    Y yo ya lo he dicho en reiteradas ocasiones… Las opiniones de los demás, sobre todo cuando son destructivas o no aportan nada, no deben ser tomadas en cuenta por ningún motivo.

    Por ejemplo, si alguien te dice: “Hazte una reconstrucción de nariz, porque la tienes fea…”, ¿te la harías?

    Puede que se torne complejo, pero la verdad es que es muy sencillo.

    1- Si tu nariz no es la más bella del mundo, pero eso no te afecta en nada ni destruye tu autoestima, puedes pasarte la opinión de esa persona por donde mejor te parezca.

    2- Si por el contrario, sientes cierto complejo por la forma de tu nariz, opérate, ¡sí! Pero con la convicción de que te sentirás mucho mejor luego de la intervención y no porque un tercero quiso opinar sobre tu aspecto físico.

    Entiende que tú no estás aquí para complacer a nadie… ¡Estás aquí para complacerte a ti!

    Entonces, te invito a analizar en cuál posición te encuentras, en caso de que estés atravesando por una situación similar, y a que decidas por ti misma qué hacer, no porque otro(a) te lo imponga. 

    ¡Aquí te estaré esperando…!

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    ¿Qué hacer con la opinión de los demás?

    Si me preguntaras a mí directamente, yo te diría que todas esas opiniones deberíamos pasárnoslas por… Pero como mi deber es explicarte y aclararte que no todos los comentarios de terceros son malintencionados, por esa misma razón decidí escribir este blog, ya que siempre es bueno mostrar el repique de las dos campanas…

    Dicho esto, quiero comenzar aclarando que, aun cuando muchas personas aseguren que la opinión de los demás los tiene completamente sin cuidado, sé que, en su gran mayoría, lo están diciendo de la boca para afuera o simplemente sin sentirlo. Es decir, que en realidad sí resultan afectados de alguna manera.

    ¡Pero no importa! Tú sigue leyéndome… Que tengo algunas cositas importantes que decirte…

    ¿Te resta paz el hecho de pensar lo que las demás personas puedan opinar de ti?

    Si la respuesta es “no”, ¡felicidades! Tienes mucha voluntad y estás caminando del lado correcto de la historia, pues no olvides que, primero que nada, tu bienestar y tu paz mental.

    Si la respuesta es “sí”, ¡préstame atención!

    Cuando escuches algún comentario u opinión que otro tiene de ti, lo primero que debes hacer es recordar que no existe crítica constructiva. ¡Olvídate de eso! Más bien tienes que analizar ¿de quién proviene el comentario? Porque esto te ayudará a determinar si realmente ocurre algún problema contigo, o si el problema es de la persona que te está criticando.

    No olvides que una cosa puede ser corregir, proponer, o ser una especie de mentor, y otra, simplemente, criticar por gusto o hobby.

    De hecho, en este último caso, existe claramente un propósito negativo, pues no hay propuesta o remedio; sólo un enfoque y reincidencia en el problema.

    Ahora bien, antes de darte algunos tips infalibles para que esos comentarios malsanos no te afecten, permíteme hablarte acerca de los tres tipos de críticas más comunes con los cuales nos topamos día a día:

    La crítica proveniente de la persona frustrada

    Esa que traslada su enojo hacia los demás.

    La persona que critica, y de paso juzga, para no autoevaluarse

    Se trata de un elemento distractor, pues su intención es obviar sus errores. Es decir, una forma muy sutil de decirte: “Tú eres peor que yo”, como quien dice…

    La crítica proveniente del envidioso

    Siente angustia o inquietud por el hecho de que a la otra persona le vaya bien. Por ende, necesita “enfocarse” en ese caso.

    Y ante esta situación, ¿qué es lo que debes hacer?

    Usar el “¿Y…?”

    Excelente técnica para todo aquel que llega destilando críticas, ya que minimiza de forma casi contundente lo que dice.

    Agradecer

    “Lo tendré en cuenta, ¡muchas gracias…!” es una manera muy protocolar de cerrar el tema.

    No caer en discusiones / peleas

    La crítica dice más del que critica que del que es criticado, pues estamos hablando de un problema personal y el primero lo canaliza a través de la agresión.

    Entonces, cuando te critican, prácticamente te están invitando a discutir / pelear. Pero tú mantén el foco y evita caer en batallas estériles.

    Ignorar

    A palabras necias…

    Enseñar

    Hay que enseñarles a los demás cómo deseamos ser tratados.

    ¿Y qué te parece todo lo que escribí? ¿Estás listo(a) para ponerlo en práctica?