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    Bellas, pero… ¿felices?

    Durante muchos años se ha manejado la falsa creencia de que la belleza física es felicidad. O bien, que quienes poseen un físico privilegiado, no sienten frustraciones, no tienen problemas, e incluso, que no sienten tristezas.

    Por ello, hoy quiero contarles algo…

    Al principio de mi carrera, cuando aún había una gran cantidad de cosas que yo no comprendía, tenía pacientes bellas y hermosas…De hecho, reinas de belleza. O como les digo yo, “barbies”

    Pero… lastimosamente, no eran felices.

    Entonces, a pesar de que lucían radiantes y espectaculares en el espejo, en su mente no lograban asimilar su autoestima. Fue a partir de allí cuando entendí que debemos enfocar la cirugía plástica desde otra perspectiva.

    Y el punto clave es alcanzar es una belleza integral, porque somos seres integrales. En otras palabras, la autoestima se compone de otros elementos que van mucho más allá de la imagen. Es decir, de lo que yo pienso de mí, de la confianza que tengo en mí, de las gratificaciones que me doy cuando hago algo bien, y también de la autoimagen.

    Entonces, ¡todo eso es la autoestima! Y cuando no está completa, definitivamente es como la llanta de un automóvil. Si está ponchada, evidentemente no podrá andar.

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    El peligro de los biopolímeros

    La gente me pregunta todo el tiempo: “¿Qué son los biopolímeros?”. Y yo, aprovechando una entrevista radial a la que me invitaron recientemente, tuve que desahogarme hablando acerca del peligro de estas sustancias, pues veo con preocupación que cada día son más y más las víctimas que incurren en este error garrafal, y hasta mortal.

    Entonces hoy, justamente, quiero trasladar toda esa información hasta aquí, este espacio que es mi blog.

    Para empezar, debo decir que los biopolímeros ¡son una locura! Ni siquiera es un médico cirujano quien interviene para colocártelos. Literal, tú vas a un patio a inyectarte, ¡y listo!

    Lo grave es que se tratan de sustancias que, sencillamente, no son compatibles con tu cuerpo, como por ejemplo: aceite de cocinar, vitamina C, hierro, u otros elementos que, a la larga, producen una enfermedad denominada alogenosis iatrogénica.

    La alogenosis iatrogénica, conocida recientemente, es ocasionada por el uso desmedido de sustancias alogénicas o exógenas (como modelantes) con fines estéticos o cosméticos ante su falta de regulación legal.

    Entonces, dichos biopolímeros o sustancias extrañas migran se adhieren a los nervios y causan horrores en el organismo de cualquier ser humano. Incluso, he conocido muchos casos en los que, por desgracia, la persona no vive para contarlo o alertar a las demás.

    Por ello, con mucha responsabilidad te digo que, lo único que puedes colocarte en tu cuerpo para que sea “bien recibido” por tu organismo, es:

    -Tu propia grasa
    -Implantes espaciales para tal propósito

    Todo lo demás, son biopolímeros. Así que todo aquello fuera de estas dos opciones, ¡no te lo inyectes!

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    ¿Por qué decides operarte?

    Muchas veces me toca hablar acerca de cuál es la razón (o las razones) por la(s) cual(es) las mujeres de hoy en día deciden operarse.

    Y es allí donde les doy soltura a mis ideas y explico qué es lo que realmente pienso y opino al respecto. 

    Ahora bien… Existen muchas vertientes, pero las más comunes, son dos:

    Por voluntad propia (para sentirse bien con ellas mismas)

    No saben lo mucho que me contenta cuando recibo mujeres que quieren cambiar sus vidas para sentirse bien con ellas mismas, pues más allá del ámbito estético, que también es primordial, acuden a mí con la finalidad de lograr su satisfacción personal.

    Por presión social

    Este es el punto que da mucho de que hablar…

    Y yo ya lo he dicho en reiteradas ocasiones… Las opiniones de los demás, sobre todo cuando son destructivas o no aportan nada, no deben ser tomadas en cuenta por ningún motivo.

    Por ejemplo, si alguien te dice: “Hazte una reconstrucción de nariz, porque la tienes fea…”, ¿te la harías?

    Puede que se torne complejo, pero la verdad es que es muy sencillo.

    1- Si tu nariz no es la más bella del mundo, pero eso no te afecta en nada ni destruye tu autoestima, puedes pasarte la opinión de esa persona por donde mejor te parezca.

    2- Si por el contrario, sientes cierto complejo por la forma de tu nariz, opérate, ¡sí! Pero con la convicción de que te sentirás mucho mejor luego de la intervención y no porque un tercero quiso opinar sobre tu aspecto físico.

    Entiende que tú no estás aquí para complacer a nadie… ¡Estás aquí para complacerte a ti!

    Entonces, te invito a analizar en cuál posición te encuentras, en caso de que estés atravesando por una situación similar, y a que decidas por ti misma qué hacer, no porque otro(a) te lo imponga. 

    ¡Aquí te estaré esperando…!