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    Bellas, pero… ¿felices?

    Durante muchos años se ha manejado la falsa creencia de que la belleza física es felicidad. O bien, que quienes poseen un físico privilegiado, no sienten frustraciones, no tienen problemas, e incluso, que no sienten tristezas.

    Por ello, hoy quiero contarles algo…

    Al principio de mi carrera, cuando aún había una gran cantidad de cosas que yo no comprendía, tenía pacientes bellas y hermosas…De hecho, reinas de belleza. O como les digo yo, “barbies”

    Pero… lastimosamente, no eran felices.

    Entonces, a pesar de que lucían radiantes y espectaculares en el espejo, en su mente no lograban asimilar su autoestima. Fue a partir de allí cuando entendí que debemos enfocar la cirugía plástica desde otra perspectiva.

    Y el punto clave es alcanzar es una belleza integral, porque somos seres integrales. En otras palabras, la autoestima se compone de otros elementos que van mucho más allá de la imagen. Es decir, de lo que yo pienso de mí, de la confianza que tengo en mí, de las gratificaciones que me doy cuando hago algo bien, y también de la autoimagen.

    Entonces, ¡todo eso es la autoestima! Y cuando no está completa, definitivamente es como la llanta de un automóvil. Si está ponchada, evidentemente no podrá andar.

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    ¡Rompiendo paradigmas!

    Hace aproximadamente una década, utilizar las redes sociales era una locura. Algo totalmente negativo.

    Hoy en día, aunque sigan representando un arma de doble filo, no podemos vivir sin ellas. Incluso, se han convertido en una vía que impulsa la viralización y, debido a eso, es mucho más factible internacionalizarnos.

    Pero hay un punto muy importante que hoy quiero tocar… Y es que, a través de dichas redes, las mujeres hemos logrado romper ese paradigma que establece que la cirugía plástica es sinónimo de vanidad; hablando desde mi caso, que soy cirujana plástica.

    Ahora, en la actualidad, afortunadamente, ese pensamiento ya no tiene validez, ya que hemos comenzado a ver la cirugía plástica como una herramienta que nos apoya más en el ser que en el estar. Y no sólo eso, también es una forma de ayudarnos a sanar desde el amor propio y la aceptación.

    Entonces, esa parte sensible, esa parte de “game changer” (“Cambiar el juego”), creo que tiene mucho que ver con la mujer…

    No obstante, es importante mencionar que está en nosotros mismos utilizar las redes de forma correcta, adecuada y prudente, dándole paso a la autenticidad, al amor propio y a la realidad de nuestro día a día, y dejando a un lado las vanidades y la esclavitud de la que muchas veces somos objetos.

    Pero… ¿Por qué somos esclavos?

    Porque, durante los últimos tiempos, muchas son las personas que sienten la necesidad de complacer al resto del mundo mediante cualquier cantidad de publicaciones en sus cuentas de redes.

    Pero ese, en realidad, es otro tema…

    Yo lo único que quiero resaltar en mi blog de hoy, es lo positivo de ellas, y afirmar que, sabiendo utilizarlas, podemos romper patrones y hasta mejorar lo que consideremos esté caminando mal…

    Un ejemplo de ello, lo ocurrido con el concepto que se manejaba hasta hace poco tiempo sobre la cirugía plástica, como lo mencioné anteriormente…

    ¡Haz uso consciente!

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    ¿Qué es lo que yo realmente vendo?

    Por ser cirujana plástica, puede que la primera impresión que te lleves de mí o la primera idea que pase por tu mente al enterarte de cuál es mi ocupación, sea que yo vendo transformaciones a través de un bisturí…

    ¡Y capaz tienes razón! Pero esas transformaciones de las que te hablo, son las mismas que hacen que yo venda otros aspectos importantes en la vida que no son tangibles.

    Aspectos más allá de los físicos que hacen que una persona se acepte a sí misma sin remordimientos, sin traumas, sin culpas y sin pesares.

    Dicho esto, ¿sabes qué es lo que realmente vendo?

    Autoestima

    Para que siempre tengas un buen concepto de ti mismo(a).

    Amor propio

    Para que, pase lo que pase, te ames de manera infinita y siempre seas tú tu prioridad.

    Belleza

    Para que sientas que los sueños de cambios (en este caso, físicos), definitivamente pueden hacerse realidad. Pero no porque la sociedad te lo exija o por simple vanidad, sino para que recobres la seguridad que en algún momento perdiste.

    Confort

    Porque mi único objetivo es hacerte sentir una persona cómoda, valorada y respetada.

    Fortaleza

    Porque los resultados te hacen un ser humano más conforme contigo mismo(a), y por ende, más fuerte.

    Tumbao’

    Porque ¿quién no va a voltear a mirarte cuando vayas por la calle…? Como decía Celia: “¡La negra tiene tumbao’!”

    Femineidad

    Porque además de sentirnos hermosas y valiosas, ¡lo más importante es sentirnos mujeres!

    Por esto y por muchísimo más, ¡me encanta lo que hago!

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    El peligro de los biopolímeros

    La gente me pregunta todo el tiempo: “¿Qué son los biopolímeros?”. Y yo, aprovechando una entrevista radial a la que me invitaron recientemente, tuve que desahogarme hablando acerca del peligro de estas sustancias, pues veo con preocupación que cada día son más y más las víctimas que incurren en este error garrafal, y hasta mortal.

    Entonces hoy, justamente, quiero trasladar toda esa información hasta aquí, este espacio que es mi blog.

    Para empezar, debo decir que los biopolímeros ¡son una locura! Ni siquiera es un médico cirujano quien interviene para colocártelos. Literal, tú vas a un patio a inyectarte, ¡y listo!

    Lo grave es que se tratan de sustancias que, sencillamente, no son compatibles con tu cuerpo, como por ejemplo: aceite de cocinar, vitamina C, hierro, u otros elementos que, a la larga, producen una enfermedad denominada alogenosis iatrogénica.

    La alogenosis iatrogénica, conocida recientemente, es ocasionada por el uso desmedido de sustancias alogénicas o exógenas (como modelantes) con fines estéticos o cosméticos ante su falta de regulación legal.

    Entonces, dichos biopolímeros o sustancias extrañas migran se adhieren a los nervios y causan horrores en el organismo de cualquier ser humano. Incluso, he conocido muchos casos en los que, por desgracia, la persona no vive para contarlo o alertar a las demás.

    Por ello, con mucha responsabilidad te digo que, lo único que puedes colocarte en tu cuerpo para que sea “bien recibido” por tu organismo, es:

    -Tu propia grasa
    -Implantes espaciales para tal propósito

    Todo lo demás, son biopolímeros. Así que todo aquello fuera de estas dos opciones, ¡no te lo inyectes!

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    ¡Qué importante es la cirugía interna!

    Quizás te estés preguntando en este momento ¿qué es la cirugía interna? ¡Y es normal! Porque todos estamos acostumbrados a hablar y a escuchar acerca de la cirugía que podemos llevar a cabo únicamente en la parte visible de todo ser humano. ¡La física!

    Pero yo te explicaré más o menos de qué trata esa cirugía interior de la que hablo.

    Cuando no sentimos que somos bellas o atractivos (en el caso de los caballeros), no podemos exteriorizarlo. No podemos expresarlo al entorno. En pocas palabras, no podemos dar nada que no tengamos dentro…

    Entonces es justo en ese momento cuando debemos sentarnos a reflexionar y a trabajar en un equilibrio. Es decir, debemos hacernos una cirugía interna para que nuestra cirugía externa pueda funcionar y dar los resultados que queremos.

    Por esa razón, para mí es muy importante trabajar en mis pacientes, primero que nada, aspectos como el amor propio, la autoestima y la aceptación… Sin embargo, las personas dicen: “¿Cuál aceptación? ¿Entonces para qué se opera la gente?”.

    ¡No es así! Porque cuando tú te aceptas, conoces tus luces y tus sombras. Y que quede claro que cuando hablo de aceptación, no es que te estoy invitando a que te tires en un sofá a comer pizza. Aceptación es afirmar que “yo me conozco y me acepto”.

    ¿Mis luces? ¡Qué bien! Pero mis sombras o mis imperfecciones (que por lo general solamente las miramos nosotros mismos), tenemos que trabajarlas… Tanto las internas como las externas.

    Esto, para poder brillar a nuestra máxima potencia…

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    La máxima representación de la belleza: ¡Ser uno mismo!

    Ser tú mismo(a) es un hecho que forma parte importante de ese amor propio que yo tanto pregono.

    Y no podía ser de otra forma, pues cuando eres tú mismo(a), estás dando a demostrar ante el mundo que te amas y que te valoras en todas las facetas de tu vida.

    Estás dando a demostrar que la belleza no es sinónimo de máscaras ni de disfraces. Tampoco de personalidades construidas para agradar, ni patrones impuestos por la sociedad. ¡Nada de eso!

    Y es que, ¿saben lo sabroso que es llegar a un lugar, que las personas te conozcan tal cual eres y que, por esa misma razón, te aprecien y sientan cosas agradables por ti como: Amor, cariño, afecto, simpatía hacia tu persona, y hasta admiración? ¡Sí! La verdad es que es una gran sensación. 

    Por eso reitero (y lo seguiré haciendo mientras la vida me lo permita) que no puedo imaginarme otra representación de la belleza mejor que el hecho de no tener miedo a ser uno mismo. Ser una sola pieza. Una sola cara. 

    ¿Para qué fingir? ¿Qué ganamos dando a demostrar aquello que no somos? ¡Nada!

    O mejor dicho, ¡sí ganamos algo!

    1- Cansancio físico y mental: Porque antes de presentarnos ante el mundo, debemos armar una caratula y una personalidad que no corresponde con nosotros. Y vaya que eso sí conlleva a un agotamiento absoluto de nuestra persona.

    2- Una idea errada de los demás hacia nosotros: Porque la persona que ellos creen conocer, sencillamente es otra; tiene otros intereses, otras costumbres, otros modos, los cuales no concuerdan con los verdaderamente nuestros.

    Entonces, ¿qué prefieres? ¿Ser tú o jugar a ser otra persona? 

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    ¿Por qué decides operarte?

    Muchas veces me toca hablar acerca de cuál es la razón (o las razones) por la(s) cual(es) las mujeres de hoy en día deciden operarse.

    Y es allí donde les doy soltura a mis ideas y explico qué es lo que realmente pienso y opino al respecto. 

    Ahora bien… Existen muchas vertientes, pero las más comunes, son dos:

    Por voluntad propia (para sentirse bien con ellas mismas)

    No saben lo mucho que me contenta cuando recibo mujeres que quieren cambiar sus vidas para sentirse bien con ellas mismas, pues más allá del ámbito estético, que también es primordial, acuden a mí con la finalidad de lograr su satisfacción personal.

    Por presión social

    Este es el punto que da mucho de que hablar…

    Y yo ya lo he dicho en reiteradas ocasiones… Las opiniones de los demás, sobre todo cuando son destructivas o no aportan nada, no deben ser tomadas en cuenta por ningún motivo.

    Por ejemplo, si alguien te dice: “Hazte una reconstrucción de nariz, porque la tienes fea…”, ¿te la harías?

    Puede que se torne complejo, pero la verdad es que es muy sencillo.

    1- Si tu nariz no es la más bella del mundo, pero eso no te afecta en nada ni destruye tu autoestima, puedes pasarte la opinión de esa persona por donde mejor te parezca.

    2- Si por el contrario, sientes cierto complejo por la forma de tu nariz, opérate, ¡sí! Pero con la convicción de que te sentirás mucho mejor luego de la intervención y no porque un tercero quiso opinar sobre tu aspecto físico.

    Entiende que tú no estás aquí para complacer a nadie… ¡Estás aquí para complacerte a ti!

    Entonces, te invito a analizar en cuál posición te encuentras, en caso de que estés atravesando por una situación similar, y a que decidas por ti misma qué hacer, no porque otro(a) te lo imponga. 

    ¡Aquí te estaré esperando…!

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    ¡Hablemos de la belleza integral!

    Muchas veces creemos que el significado de “belleza” hace enfoque solamente en la parte física. Y es comprensible, pues es un término que tiende a confundirnos.

    Sin embargo, es muy importante saber marcar la diferencia entre cada tipo de belleza que se pone de manifiesto en nosotros como seres vivientes, ya que, al fusionarlas, nos convertimos en personas únicas y formidables.

    Ahora bien… La belleza es vida, y la vida es creación, es movimiento, es transformación, y es evolución. Y si no estamos evolucionando, es porque no nos estamos moviendo y no nos estamos transformando, por ende, eso no es vida.

    Incluso, los seres vivos, para alcanzar su estado máximo de belleza, requieren de ese proceso de crecimiento y transformación que estoy mencionando, pero de un conjunto de elementos en su existencia.

    Por consiguiente, la belleza del ser humano es un proceso al cual yo llamo “integral”, pues este busca cubrir al hombre en sus distintas dimensiones o áreas: la física, la mental, la emocional y la espiritual.

    Y para llegar a este resultado, es decir, a este estado absoluto de belleza, debemos de trabajar en nuestra mejor versión, siendo cada día que pasa, mejores seres humanos y ejercitando estas cuatro dimensiones con los hábitos y costumbres adecuadas.

    Y atendiendo estas cuatro áreas con la misma importancia, logramos un equilibrio en nuestra vida que nos hace sentir (y nos permite vivir) en paz, armonía y plenitud.

    Esto luego nos conlleva a la felicidad, estado que, a su vez, proyectamos al exterior respaldándonos en una belleza a su máximo esplendor. Recuerda que siempre reflejamos lo que somos, pues la verdadera belleza es aquella que nada ni nadie te puede quitar, y que esta es una actitud y un estilo de vida que viene desde adentro.

    No olvides que ¡la belleza no es parecer, es ser…!