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    Bellas, pero… ¿felices?

    Durante muchos años se ha manejado la falsa creencia de que la belleza física es felicidad. O bien, que quienes poseen un físico privilegiado, no sienten frustraciones, no tienen problemas, e incluso, que no sienten tristezas.

    Por ello, hoy quiero contarles algo…

    Al principio de mi carrera, cuando aún había una gran cantidad de cosas que yo no comprendía, tenía pacientes bellas y hermosas…De hecho, reinas de belleza. O como les digo yo, “barbies”

    Pero… lastimosamente, no eran felices.

    Entonces, a pesar de que lucían radiantes y espectaculares en el espejo, en su mente no lograban asimilar su autoestima. Fue a partir de allí cuando entendí que debemos enfocar la cirugía plástica desde otra perspectiva.

    Y el punto clave es alcanzar es una belleza integral, porque somos seres integrales. En otras palabras, la autoestima se compone de otros elementos que van mucho más allá de la imagen. Es decir, de lo que yo pienso de mí, de la confianza que tengo en mí, de las gratificaciones que me doy cuando hago algo bien, y también de la autoimagen.

    Entonces, ¡todo eso es la autoestima! Y cuando no está completa, definitivamente es como la llanta de un automóvil. Si está ponchada, evidentemente no podrá andar.

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    ¡Hablemos de la belleza integral!

    Muchas veces creemos que el significado de “belleza” hace enfoque solamente en la parte física. Y es comprensible, pues es un término que tiende a confundirnos.

    Sin embargo, es muy importante saber marcar la diferencia entre cada tipo de belleza que se pone de manifiesto en nosotros como seres vivientes, ya que, al fusionarlas, nos convertimos en personas únicas y formidables.

    Ahora bien… La belleza es vida, y la vida es creación, es movimiento, es transformación, y es evolución. Y si no estamos evolucionando, es porque no nos estamos moviendo y no nos estamos transformando, por ende, eso no es vida.

    Incluso, los seres vivos, para alcanzar su estado máximo de belleza, requieren de ese proceso de crecimiento y transformación que estoy mencionando, pero de un conjunto de elementos en su existencia.

    Por consiguiente, la belleza del ser humano es un proceso al cual yo llamo “integral”, pues este busca cubrir al hombre en sus distintas dimensiones o áreas: la física, la mental, la emocional y la espiritual.

    Y para llegar a este resultado, es decir, a este estado absoluto de belleza, debemos de trabajar en nuestra mejor versión, siendo cada día que pasa, mejores seres humanos y ejercitando estas cuatro dimensiones con los hábitos y costumbres adecuadas.

    Y atendiendo estas cuatro áreas con la misma importancia, logramos un equilibrio en nuestra vida que nos hace sentir (y nos permite vivir) en paz, armonía y plenitud.

    Esto luego nos conlleva a la felicidad, estado que, a su vez, proyectamos al exterior respaldándonos en una belleza a su máximo esplendor. Recuerda que siempre reflejamos lo que somos, pues la verdadera belleza es aquella que nada ni nadie te puede quitar, y que esta es una actitud y un estilo de vida que viene desde adentro.

    No olvides que ¡la belleza no es parecer, es ser…!