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    ¿Te gusta cantar en la ducha? Aquí tienes cinco razones para que sigas haciéndolo

    Cantar en la ducha es un talento que, al menos el 99% de la población mundial, lo trajo de fábrica. Pero, ¿sabías que son múltiples los beneficios que esta práctica le proporciona a tu organismo?

    Pues, ¡entérate!

    Y es que justo ese momento, en el que nos encontramos con nosotros mismos para pensar y reflexionar (además de asearnos, por supuesto), es el más adecuado para que drenemos a través de la música, cantemos o no cantemos bien…

    Dicho esto, hoy me toca hablar de los cinco beneficios más importantes de esta práctica, así que ¡pon mucha atención!

    Cantar en la ducha:

    Mejora el estado de ánimo

    Se ha comprobado científicamente que las personas que cantan en la ducha liberan endorfinas y aumentan los niveles de inmunoglobulina A, las cuales mejoran el ánimo y proporcionan mucha más energía.

    Beneficia el proceso respiratorio

    Cuando cantamos, nuestros músculos abdominales e intercostales, además del diafragma, se tonifican. Aparte, nuestra circulación sanguínea mejora y el cerebro recibe una mayor cantidad de oxígeno, lo que hace que nuestro organismo se sienta en óptimas condiciones para iniciar el día.

    Mejora tu memoria

    Muchas veces nos vamos a la ducha en compañía de un dispositivo electrónico con un playlist activo, ¿cierto?

    Sin embargo, lo que desafortunadamente no podemos llevar al baño es una hoja con las letras impresas de nuestras canciones favoritas. Por tal motivo, nos vemos obligados a hacer un esfuerzo por memorizarlas, lo cual nos conlleva a un excelente ejercicio de gimnasia cerebral.

    Previene las arrugas

    Cantar permite que mantengamos en constante movimiento todos los músculos de nuestro rostro, ejercicio que nos ayuda a aportarle elasticidad a la piel y, por lo mismo, contribuimos al retraso de la aparición de las molestas líneas de expresión.

    Mantiene sano el corazón

    Diversos estudios demostraron que nuestro ritmo cardiaco se ralentiza cuando cantamos. Además, permite que la sangre reciba una mejor oxigenación para que podamos alcanzar una presión arterial óptima.

    Entonces, si cantas en la ducha, ¡continúa haciéndolo! Si no cantabas, ¡comienza desde hoy! ¡Fuerte y con ganas!

    ¡Luego me cuentas cómo te va!